Bienvenida, bienvenido a esta, mi primera exposición. Si estás aquí, es porque estamos lejos o no has podido estar durante la exposición presencial. 
Para hacer de este momento, un momento más presente, te invito a que te pongas cómoda, cómodo y te dejes envolver por este breve y profundo viaje. 
Sírvete una copa de vino o el brebaje que más desees, conéctate a la pantalla más grande que puedas y escucha con todos tus sentidos lo que vengo a ofrecer. 

Dale play al audio, lee, observa, percibe los detalles, ama

Urgencia de amar

Las calles guardan la memoria de una sociedad enferma. Enfermos de indiferencia. Indiferentes a tu existencia. Indiferentes a la violencia explícita y peor aún, a la violencia implícita. Esa violencia que habita nuestras células en el silencio cómplice ante injusticias cotidianas, silencio cómplice ante el dolor ajeno. 
La violencia baila como fantasmas entre nosotras, habita gestos cotidianos que hemos normalizado. Hemos normalizado la violencia al evitar mirar a los ojos, al creer que tenemos derecho sobre otras persona. “Derecho sobre otras personas”. Avanzamos por las calles en el frenesí del capitalismo, del consumismo desmedido, vivimos en la urgencia de comprar, de necesitar lo innecesario. Olvidamos la compasión y habitamos la comparación. Los límites son difusos porque no hemos tenido el derecho a que sean respetados. Nos urge cumplir mandatos sociales fútiles, nos urge competir en el trabajo, en grupos sociales. Nos urge alcanzar cánones de belleza impuestos. Urge tener una carrera exitosa, Vivimos en la urgencia interminable y agotadora del tener más, querer más. El tiempo se nos acaba, no alcanza. La competencia por lo individual nos lleva a habitar la soledad.

Si voy a vivir en urgencia, elijo que sea la de amar.

Urge volver a mirarnos a los ojos, a reconectar con otras, ser compasivas, empatizar con el dolor ajeno, besarnos más. 
Urge educar nuestra inteligencia afectiva y no la artificial. Urge cuidar y respetar. Respetar, escuchar y empatizar. Urge crear juntas, reflexionar, emocionar, crear redes, redes afectivas y no virtuales, Urge abrazar, habitar la salud mental, dejarnos cuidar. Urge amar.

Especial agradecimiento a mis queridas amigas que pusieron sus cuerpos, corazón y sentir honesto a disposición de mi lente. Sin ellas, este trabajo no tendría la profundidad y la sutil belleza del amar. 

Gracias Pamela, Paloma, Camila y Pamela B. 

Las amo profundamente.

Prints limitados disponibles, si te interesa apoyar mi trabajo adquiriendo una de estos prints, rellena el formulario indicando la foto que más te gusta para reservar. 

Gracias por llegar hasta aquí 🙂

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